jueves, 19 de septiembre de 2013
Sobre el Voluntariado, la ayuda humanitaria y para qué sirve
El compromiso y la solidaridad constituyen una fuerza que hoy se opone a la injusticia y a la corrupción. Estos dos últimos males son la causa de que niños mueren de hambre, ríos, cielos y suelos envenenados que recorren nuestro planeta, ancianos olvidados, escuelas y alumnos en los que nadie piensa…
Esa fuerza que se opone y nace del trabajo voluntario ofrecido por personas que se nuclean normalmente en asociaciones (el trabajo solitario aunque tal vez el más “premiado” es el que a corto plazo se acaba) y en lo que antes se llamó “recta acción” o la acción justa que permite restaurar las injusticias que desangran a nuestro mundo y a nuestra sociedad.
¿En dónde nace esa posibilidad de curar las heridas de la corrupción, que el Voluntariado provee sea su ámbito la cultura y la sociedad o el medio ambiente? En que el ejemplo de una persona que se dispone a invertir sus energías en una obra que beneficie al bien común contagia positivamente de optimismo. Las noticias que hoy abundan en los medios es parte de la realidad, pero bien es solo una parte.
Podemos a través de la acción humanitaria y de la formación (sin esta no podría uno mismo crecer para dar lo mejor) brindar un servicio que sirva para curar las heridas físicas, psicológicas y espirituales de nuestra sociedad.
No hay nada más humano que querer ayudar a los demás.
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